Las dificultades para caminar, el desplazamiento o la deambulación, pueden ser constitutivas de Incapacidad Permanente Absoluta. INSS Seguridad Social Badajoz, Cáceres, Mérida, Don Benito, Villanueva de la Serena.

El criterio de posibilidad de desplazamiento al puesto de trabajo en condiciones que lo permitan, es utilizado por la jurisprudencia para reconocer el grado de Incapacidad Permanente Absoluta. Así por ejemplo, la limitación provocada por el cuadro clínico con referencia a los miembros inferiores, con dificultad para la deambulación, hace poco menos que utópico pensar que exista actividad que pueda llevarse a cabo «cuando para trabajar es preciso desplazarse al puesto a desempeñar y uno o dos viajes de ida y vuelta diarios» (TSJ Madrid, rec. 4091/2004, TS 14-5-90, RJ 4329).

En este mismo sentido el TSJ Extremadura, en su Sentencia nº 538/2009, Recurso nº 410/2009, FFDD ÚNICO, Párrafo 5º: “la realización de una actividad laboral, por liviana que sea, incluso aunque sea sedentaria o intelectual, sólo puede consumarse mediante la asistencia diaria al lugar de trabajo implicando no sólo la posibilidad de trasladarse al lugar de trabajo por sus propios medios y permanecer en él durante toda la jornada, y efectuar allí cualquier tarea, sino la de llevarla a cabo con un mínimo de profesionalidad, rendimiento, asiduidad y eficacia, fuera de todo heroísmo o espíritu de superación excepcional por su parte”.

Igualmente, en su Sentencia nº 200/2011, Recurso nº 123/2011, FFDD SEGUNDO, Párrafo 20º: “Debe concluirse que el actor se halla incapacitado para el desempeño de toda profesión u oficio por cuanto no podría desempeñar ningún tipo de profesión con un mínimo de continuidad, dedicación, eficacia y profesionalidad exigible a un trabajador, ya que tan sólo acudir a su puesto de trabajo le supondría un esfuerzo importante por cuanto tendría que ser ayudado por un andador y una tercera persona”.

También en su Sentencia nº 475/2015, Recurso 383/2015: «En el informe emitido obrante al folio 87 se hace referencia a la importante pérdida de fuerza en los miembros inferiores con caídas frecuentes porque, según manifestación del propio interesado, «las piernas no le sujetan». Además desde hace varias semanas, el demandante deambula con un andador. Basta lo anterior para inferir que el cuadro de secuelas que restan al actor han de ser consideradas impeditivas para cualquier quehacer lograr pues si se pretende como es exigible un mínimo de dedicación, de rendimiento y de eficencia resulta a todas luces una evidente imposibilidad de llevar a cabo incluso las de carácter livianas y/o sedentarias. Esta es la definición de la situación invalidante permanente en el grado de absoluta».

En el mismo sentido el TSJ de Cataluña, remitiéndose a la doctrina del Tribunal Supremo, indica que las limitaciones en la deambulación pueden dar lugar a la calificación de incapacidad permanente absoluta para todo tipo de trabajo (STSJ Cat nº 4433/2020): «Esta Sala se ha pronunciado respecto a la repercusión funcional derivada de la limitación a la deambulación, en sentencias de 21-10-2.019, 14-1-2.020, que se remiten a las del Tribunal Supremo de 10 de marzo y 26 de septiembre de 1988 y de esta propia Sala de 13-10-1999, 25 y 29 de septiembre de 2014 y 9 de junio y 2 de octubre de 2015, indicando que el Alto Tribunal «admite el grado de incapacidad permanente absoluta cuando se dan serias dificultades a la deambulación»». Podemos citar como ejemplos de estas dificultades el uso de muletas para deambulación; la limitación de la deambulación para trayectos cortos o la evidencia de una claudicación intermitente que haga imposible que el trabajador viaje normalmente al trabajo, sin ayuda, sin posibilidad de utilizar el transporte público o sin una gran penosidad; claudicación a la marcha con refuerzo de bastones; claudicación de la marcha a los 100 metros; o importante dificultad a la deambulación con uso de bastones unida a su claudicación a los 150-200 metros».

Y el TSJ Madrid en su Sentencia de 10 de mayo de 2023 (nº de Resolución: 438/2023) nos dice que la capacidad de desplazamiento al centro de trabajo es un elemento determinante y esencial de la capacidad laboral a efectos de valorar la incapacidad permanente y que la pérdida de dicha posibilidad determina la calificación del trabajador en el grado de incapacidad absoluta.

No puede rechazarse una incapacidad permanente alegando que la imposibilidad de acudir al centro de trabajo puede suplirse con trabajo a domicilio, porque es contrario al principio de voluntariedad del teletrabajo, tal y como establece el artículo 5.1 de la Ley 10/2021 de trabajo a distancia.  De modo que «la posibilidad de que una persona desempeñe sus tareas desde su domicilio, no debe impedir su calificación como incapacitada permanente».

El principio general en materia de trabajo a distancia es que es «voluntario para la persona trabajadora y para la empleadora» (artículo 5.1 de la Ley 10/2021), lo que excluye la posibilidad de imponer tal régimen laboral. Se podrá cuestionar qué ocurre cuando dicho régimen laboral ya existe en la empresa o la misma tiene medios y organización para su aplicación, si en ese caso concreto puede reclamarse como un ajuste razonable, pero a efectos de incapacidad permanente hemos de buscar un principio general válido para la profesión de referencia y ese principio general es la inexigibilidad».

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